lunes, 16 de agosto de 2010

1920 Primera parte.

Nací en Aulnay les Bondy el primero de enero 1900.
Me llamaron Coraline, mi madre había decidido de mi nombre. Siempre me han dicho que ella me amaba, mientras me esperaba y en las pocas horas de agonía que compartimos cuando nací.
Porque Coraline?
Hay varias teorías al respecto, la primera es que mi madre quería que como ella fuese cantante en el coro del Opéra de Paris.
La segunda por la cual inclino yo es que me llamo así por Caroline Lefebvre con un matiz.

Mi padre era Cabo del ejercito y si amaba a su esposa, debió de odiarme un tiempo culpándome de su muerte.
Por ende me crió mi tía Astride, y quiero que sepan que mi padre fue un buen padre. Era hábil de sus manos y cuando cumplí los 8 años tenia toda una casa de muñecas fabricada de a poquito por el.

Mi tía Astride era enfermera. A mi siempre me gusto acompañarla al hospital. En un principio solo la miraba desde mi rincón y con los años mis manitos ágiles se volvieron útiles.
Eramos un equipo fabuloso, lográbamos hacer sonreír hasta los pacientes mas graves, y nunca se nos murió uno de mas.

En el año de mis 14 años empezó la guerra. Mi tía Astride quería mandarme donde unos parientes lejanos que vivían en el sur, pero yo no quería oír nada de ello, mi opción era ir con ella al frente y como lo habíamos hecho siempre intentar salvar vidas y aliviar los sufrimientos.

Hay que decir que la comida en el frente no era muy abundante ni muy llenadora, ni tampoco muy rica, pero siempre era la bienvenida, menos mal ya media un metro sesenta a mis 14 años porque la guerra pesa en los hombros y no nos deja crecer. En todos los sentidos de la palabra.

Debo admitir que a mi no me toco tan duro, mi tía Astride siempre me protegió de lo mas duro cuando podía, y si había algún mal menor que curar siempre me mandaban a mi.

Siempre amé cuidar de los demás.

El frente se movía y nosotros con el. Vi morir mucha gente y en esa época le decía a mi tía que quería estudiar la obstetricia para ver mas gente nacer en mi vida que morir, y ella me sonreía hasta con los ojos olvidando en esos momentos su cansancio.

A principios de 1918 aparece la gripe española.
Ademas de los heridos, los enfermos también mueren, ademas, los heridos se contagian fácilmente.
Mi tía Astride es una de las primeras enfermeras en caer.
Yo cuidé de ella como pude, pero la verdad es que no teníamos mucho que hacer.

Entonces ella le pidió al doctor Vuibert que se encargara de mi en caso que ella no sobreviviera a la fiebre.

Me encontraran ingenua, pero a pesar de haber trabajado bajo sus ordenes por mas de 3 años, era la primera vez que lo veía en serio como un ser humano y no como un dios salvador.
Se llamaba Richard, tenia 53 años, lentes redondos y unas cuantas canas.
Y me enamoré.

Obvio que era una niña, obvio que era mi héroe, como podía ser de otro modo.

Cuando mi tía Astride falleció yo caí enferma, y el me cuido.

Un mes mas tarde la guerra había acabado. Me llevo en su mansión en le Vésinet. Donde terminé mi recuperación.
Seguí viviendo con el, encontré un trabajo en un orfanato y el seguía trabajando en el hospital.
Pasábamos el tiempo que podíamos juntos, y mientras mas tiempo pasaba y mas lo amaba.

En 1920 me conseguí una beca en la facultad de medicina de ParisV. Richard estaba tan orgulloso de mi.

Para mi cumpleaños de la mayoría de edad me invito a cenar en la Tour d'argent.
Ademas me había regalado un vestido a la punta de la moda y me sentía una princesa en ese lugar.
En el momento del postre, Richard se arrodilla a mi lado y me propone matrimonio.

Nunca pensé que podía verme como una mujer. Y las lagrimas corrieron por mis mejillas mientras le decía que si, que lo abrazaba y que la gente del restauran nos aplaudía.

A pesar del amor que le tenia le dije que no dejaría los estudios por el matrimonio, y el me contesto que jamas me haría elegir.

Dos meses mas tarde me llamaba Coraline Vuibert.
De mi lado no habían invitados.
Del lado de Richard habían muchos entre los cuales su madre con su nuevo esposo que tenia 12 años que ella. Esta ultima estaba furiosa que se casara conmigo, una mujer sin experiencia.
Richard le dijo que ella se había casado con un hombre mas joven, y ella le contesto que en ese sentido no era problema.
La verdad es que era muy poco común en nuestra época y que yo la admiraba secretamente.

La vida siguió en toda tranquilidad.
Eramos a mis ojos, la pareja mas feliz de todos los tiempos.
Después de dos años aun no teníamos hijos, y le propuse a Richard adoptar niños del orfanato donde había trabajado.

Nuestro amor cayo en dos niños inseparables, Marie-Odile y petit Pierre.
Petit Pierre tenia 3 años era rubio con rulos y tenia inmensos ojos azules.
Marie-Odile tenia 15, el pelo castaño y los ojos verdes.
La verdad es que no se parecían en nada.
Marie-Odile había perdido a su familia en la guerra entre ellos a su hermano Pierre de 2 años y según ella petit Pierre era su hermano, cosa imposible.
Pero eran hechos para nosotros y se vinieron a vivir con nosotros y nunca tuvimos problemas.
Marie-Odile empezó a ser feliz y abierta sin nunca alejarse demaciado de su hermano, y petit Pierre creció como un niño al cual no le falta nada.

Nunca molesto el hecho que yo solo tuviese 8 años más que Marie-Odile.

En 1927 me recibí de doctor. Entonces empece a trabajar con Richard en el hospital.
Ese mismo año Marie-Odile entro al conservatorio como violinista, y petit Pierre a su primer año de colegio.

Esos fueron los años mas hermosos de mi vida.

Al poco tiempo de entrar al conservatorio, Marie-Odile dio un concierto con un joven pianista.
Su nombre era Joaquim Bergstadt y venia de una gran familia de músicos.
Hacían un dúo increíble, tanto musicalmente como en persona. Si ellos aun no lo sabían, yo como madre sabía que estaban hechos el uno para el otro.

El tiempo me dio razón, iban a pasear al borde de la Sena, el venia a cenar a la casa y traía flores para ella y para mi, lo que Richard encontraba distinguido.

3 comentarios:

Arturo dijo...

wow, que hermoso, me gustó.

Espero que te sientas mejor y que vuelvas a sonreir.

besos!

Arturo dijo...

Hoy llegue a un rescate vehicular cerca de mi casa, venia desde la U. habia una lesionada, y era muy parecida a tí. Por un segundo creí que eras tú y casi pierdo el control.

Me alegro que estes bien. Creo..

Luis Alberto dijo...

Yo quiero uno nuevo....