domingo, 13 de junio de 2010

Hospital

Entre al hospital, después de lo sucedido era normal que hubiera tanta gente y tan poco espacio, pero aun así me pareció extraño ver toda esa gente velando a sus muertos en los pasillos.

Entrar en las piezas compartidas y que sin distinción, de una cama a otra fuese una persona con vida, aunque uno no supiera por cuanto tiempo, y en la de al lado alguien muerto con sus familiares tomándole la mano y deseándole lo mejor para el viaje que acaba de emprender.

Luno no estaba donde lo buscaba por lo que fui a un mesón de ayuda, espere mi turno, con paciencia.
Es raro que la gente este tan paciente ahora que todo esta mal mientras que hace unos cuantos días peleaban por un lugar en una cola en la caja del mall para adquirir más rápidamente lo que pensaban "necesitar".

Al llegar mi momento de preguntar le dije a la señorita que buscaba a Luno y me contesto: "Ah que bien, porque yo también! Se fue sin pagar el desgraciado!"
Pero en su cara no se leía ni enojo ni angustia por alguna complicación que eso podía tener para ella, solo una leve sonrisa porque las cosas no funcionan tan burocráticamente como siempre.
Aprovechando su atención le pregunte si sabia donde estaba Jesus.
Su cara ya no fue tan jovial, me dijo que lo sentía, pero que el era uno de los tantos.

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Sabes, perdón por no tocarte ese día. Al acercar mi mano a la tuya ese frío me sumergió sin necesidad de contacto.
Se cuanto frío tenias, y perdón por no intentar darte el calor.
Siempre que se me hielan las manos pienso en ti.
Siempre que hay viento pienso en ti.
Siempre que veo algo lindo pienso en ti.
Siempre que veo hojas caer de los arboles pienso en ti.
Siempre pienso en ti.
Te amo.
Gracias por lo compartido.

1 comentario:

Luis Alberto dijo...

Por lo visto Luno es un vivaracho.