viernes, 9 de julio de 2010

Día 4

En un mundo paralelo podría estar en Santiago, un día soleado según lo que dijo la señorita de "La météo". Hubieran podido atropellar a un ser amado, le hubieran podido robar la billetera a mi mama, hubiera podido dar el CAR de mate y desayunar con Enero, habar de las decisiones, sus dificultades. Llorar quizás.

Pero NO! Hoy ha sido en día genial, primero tomamos el TGV, por poco llegamos tarde por culpa de los tacos infinitos que se producen en todas las grandes ciudades del mundo.
Nos fuimos y sentí el corazón de Blaise apretarse cuando nos saludaba de la mano deseándonos buen viaje.
Durante el viaje mama durmió, Bleuette escuchó música mientras tejía una nueva creación. Mientras yo miraba por la ventana, viendo el tiempo, lo paisajes y la vida pasar a mi lado sin detenerse jamas, ni siquiera el tiempo de un abrazo o de un beso robado.
Al llegar Sid nos esperaba. Que increíble recibir tanto cariño y amor de una persona que no habíamos visto antes.
El hotel en el cual nos alojan es el mejor de Aachen, las piezas son grandes, todo es de madera, y el aire huele a Alemania.
Después de haber dejado nuestras cosas y de ducharnos fuimos a casa de Sid. Les pareció extraño que que llegáramos con el pelo mojado y yo les explique que por el simple hecho de saber que habíamos recorrido tantos kilómetros, pensé en el polvo que hubiéramos visto en un bus en Chile. Se rieron mucho.
Tenían una cena genial, bratwurst y jamón cocido, unos bifis especialmente para mi, todo eso con papas cocidas al agua.
Finalmente los adultos se quedaron sentados a hablar y nosotras fuimos a bailar en la "Schlau" una disco que le gusta a Panchu. See y Bleuette bailaron y saltaron juntas toda la noche.
Tiempo de dormir mañana la fiesta sigue.

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